PARA CUIDADORES

Consultoría psicosocial para cuidadores

Categoría: Psicología

BIBLIOTERAPIA: LOS LIBROS NOS SANAN.

Para los que somos apasionados lectores la frase “los libros sanan” es incuestionable. De hecho, muchos podríamos decir que son nuestros “salvavidas” literalmente hablando. Pero también, a parte de los efectos que la lectura haya tenido sobre nosotros mismos en distintos momentos de nuestra vida, confiamos en la utilidad de los libros para ayudar a las personas que acuden a nosotros como profesionales.

Un poco de historia.

De hecho, la biblioterapia no es algo nuevo. En 1916 ya se hablaba de ella en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. En él, se presentaba al doctor Bangster, quien recetaba libros a sus propios pacientes.

También hay referencias a que después de la I Guerra Mundial se empezó a recomendar libros a los soldados que padecían de estrés postraumático con el objeto de favorecer su recuperación.

Actualmente, existen guías en las que se recomienda el uso de ciertos tipos de libros en situaciones de estrés, depresión o ansiedad.

En casi todos estos casos se referían a libros de autoayuda, pero nosotros también queremos hacer referencia a novelas de ficción o no ficción en las que las narraciones de ciertos tipos de situaciones nos pueden resultar de utilidad como ejemplos de superación. Además, a lo largo de la literatura universal es raro que un personaje de ficción no haya pasado ya por lo que estamos viviendo en estos momentos y nos sirva de ejemplo y reflejo.

¿Qué os recomendamos?

Vamos con nuestras recomendaciones:

  • De hecho, nuestra primera recomendación es una joya que hemos descubierto recientemente: “Manual de remedios literarios. Cómo curarnos con libros”, de Ella Berthoud y Susan Elderkin. Este libro es una especie de manual de “medicina” sin medicamentos. En él no se distingue entre sufrimiento físico y emocional, y para cada dolencia proponen una novela. Como las autoras explican “las novelas tienen la capacidad de transportarte a otra vida y hacerte ver el mundo desde otra perspectiva”. Por ello, muchas veces es mejor leer la novela adecuada que el libro de autoayuda más recomendado.
  • “Hacia el infinito”, Jane Hawking. Este libro cuenta la historia real del científico Stephen Hawking de la mano de su esposa Jane. Es ella la que cuenta la vida que llevó junto a una de las mentes más brillantes. Como seguro sabrás, Hawking sufrió esclerosis lateral amiotrófica, pero desafiando todos los pronósticos desarrolló una brillante carrera y murió a los 76 años. En este libro es Jane, su primera esposa, la que narra la vida del científico desde su visión como esposa, madre, compañera… y cuidadora de un paciente de ELA.

 

  • “Profecía” de Sandro Verenosi. Este libro trata de duelo, y de cómo enfrentarse al fallecimiento de los progenitores. Nos ofrece la bien conocida historia de la muerte de los progenitores con una nueva luz, gracias a su sabiduría narrativa. Algún tiempo después de la muerte de su madre, Alessandro tendrá que enfrentarse también a la enfermedad terminal de su padre. Esta situación, en la que se invierten los papeles tradicionales de padre e hijo, siendo éste quien ejerce de guía, dará paso a momentos trágicos, pero también grotescos: la burocracia asociada a la enfermedad, la hipocresía de una eutanasia que oculta su nombre, los destellos de humor del moribundo, la desgarradora paranoia… En fin, la vida de un cuidador escrita de una bellísima manera alabada de forma unánime por la crítica.

 

  • “Intocable” de Philippe Pozzo Di Borgo. Probablemente hayáis visto la película del mismo nombre. Es una conmovedora y divertida historia verídica sobre dos hombres que no se habrían conocido en circunstancias normales: un aristócrata tetrapléjico tras un accidente de parapente y un joven argelino de los suburbios, de carácter difícil y orgulloso, que se convierte en su cuidador.Este libro trata de historias trágicas y conmovedoras, con gran elegancia e incluso sentido del humor, y sin un atisbo de autocompasión.

 

 

  • “13 almas” de Sara de Miguel. Es uno de los libros más emocionantes y entrañables que hemos leído, pero es cierto que hay que leerlo en el momento adecuado, cuando te encuentres fuerte emocionalmente. En él, Sara, psicóloga en cuidados paliativos cuenta trece historias vividas en primera persona en su labor diaria. Trece historias que nos hacen reflexionar sobre las cosas que realmente importan en la vida.

 

  • “Un año sin estrés. Actividades para relajarte y sentirte mejor” de Gilles Diederichs. Cambiamos de tercio para recomendaros este libro repleto de ejercicios sumamente prácticos para relajarnos y controlar el estrés a lo largo del año. Son ejercicios de relajación, mándalas, consejos de nutrición, etc. Estamos seguros que os resultará de gran utilidad.

 

  • De la autora y coach Viki Morandeira os recomendamos dos libros: “Si la vida te da limones, elige tu actitud” y “A ti te cuento”. El primero es un sencillo libro con muchas ideas para manejar nuestra actitud cuando la vida no se pone de cara. El segundo es un maravilloso libro de cuentos para adultos en los que se trata la inteligencia emocional. Sin dudas, son dos libros que os servirán como herramientas para mejorar vuestra situación emocional.

 

 

  • “Diario de un cuidador” de Pablo Barredo. Evidentemente no podíamos dejar de recomendaros el libro de Pablo Barredo, incluso, seguramente ya lo tengáis en vuestro poder. Como sabéis Pablo es un referente en el mundo de las personas cuidadoras y en este libro cuenta su experiencia personal. Como Jaume San Llorente explica en el prólogo “Diario de un cuidador no es una guía médica sobre el Alzheimer, ni un manual para personal paramédico, ni un libro sobre superación o autoayuda. No es nada de eso, pero lo es todo a la vez. Y eso es precisamente lo que lo convierte en un libro único que entra automáticamente en la categoría de obras imprescindibles: para emocionarse, para aprender, para crecer como persona y para ser, en definitiva, un ser humano un poco mejor”. Aquí os dejamos el enlace para descargarlo gratuitamente: http://diariodeuncuidador.es/
  • Por último, os dejamos un enlace donde podréis conocer, si es de vuestro interés, numerosas novelas en donde se refleja la problemática del Alzheimer.  Aquí puedes consultar el listado.

Como decíamos al principio, es rara la vivencia que no haya pasado antes otra persona, sea una persona real o ficticia. Por ello, es posible que leyendo encontremos también ayuda, consuelo, incluso motivación para continuar con nuestra labor como cuidadores/as de la forma más sana posible.

Deseamos que esta nueva entrada os haya resultado de utilidad y nos encantaría que compartieseis con nosotros otros libros que os hayan acompañado durante vuestra vida.

María Requena.

Terapeuta Ocupacional Paracuidadores.

 

 

La labor “titánica” de cuidar.

El 21 de septiembre celebramos el Día Mundial del Alzheimer, que para nosotros es el día del cuidador y del ex-cuidador del enfermo/a de Alzheimer.

Cuidar de una persona que padece esta enfermedad puede afectar psicológicamente a sus cuidadores/as, debido al exigente y continuo trabajo que implica. Por lo general, el cuidador debe afrontar diversos factores de estrés que terminan siendo un obstáculo para su adecuada salud mental. Desde el primer impacto emocional que se genera debido a la noticia del diagnóstico, pasando por los cambios de vida que se deben afrontar, hasta asumir problemas de comportamiento o cambios de humor del paciente, todos estos aspectos pueden constituir fuentes de estrés.

En primer lugar, debemos recordar que en el 85 % de los casos el cuidador principal del paciente de Alzheimer, por lo menos en España, suele ser la hija o la esposa. Es decir, sigue siendo una tarea relacionada y asumida, en gran parte, por la mujer, quien debe compaginar su vida laboral, familiar y social, una labor titánica.

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7 aspectos positivos de cuidar


Positivo cuidadores

Si estás leyendo esto es porque eres un cuidador/a y sabes, perfectamente, lo duro que puede ser cuidar de una persona dependiente. Hemos hablado en otros artículos de las consecuencias negativas y cómo combatirlas.

La mayor parte de la información sobre los efectos del cuidado sobre el cuidador hablan de la parte negativa. En esta ocasión… ¿qué te parece si charlamos de los aspectos positivos de la labor del cuidador? De esta forma podremos tener estas ideas en la cabeza para los momentos de mayor ansiedad o estrés y poder darnos cuenta de todo lo que aportamos y de lo nos aporta cuidar a nuestro familiar. ¡Vamos a ello!

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La Comunicación Emocional y el Bienestar para el Cuidador

Uno de los retos más importantes a los que los cuidadores y cuidadoras deben enfrentarse es cómo establecer mecanismos de comunicación adecuados con aquella persona dependiente a la que cuidamos día a día. En aquellos casos donde el deterioro cognitivo es más acusado es fundamental que  el cuidador/a adquiera nuevas formas de comunicarse y  estrategias que faciliten una relación adecuada, efectiva y, por supuesto, tranquila tanto para la persona que se cuida como para el cuidador o cuidadora.

comunicación emocional

En el caso de personas que padecen algún tipo de demencia, es primordial estar pendientes del tipo de comunicación y los elementos que la conforman. Debemos tener en cuenta los gestos que utilizamos, el tono y volumen de la voz, la forma de mirar y las reacciones que provocan nuestras palabras.

Desafortunadamente, a veces, caemos en el error de pensar que por padecer demencia la persona no se da cuenta o no puede entender lo que decimos y la forma en cómo lo decimos. Emocionalmente no es agradable para la persona que cuidamos escuchar malas palabras y menos aún si las decimos utilizando un tono de voz agresivo o alterado. De la misma manera, para el cuidador es una pérdida de tiempo y de bienestar psicológico entrar en discusiones inútiles, perder el control de la situación o dejarse llevar por la ansiedad.

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¡Estoy de los nervios! ¡Quiero dormir!

Hoy hablamos de un tema que, si eres cuidador/a, seguro que te ha afectado en algún momento… Y es que compatibilizar un sueño reparador con el cuidado de un familiar con demencia, a veces, es muy complicado. En esta ocasión nos adentramos en una problemática que afecta mucho a la calidad de vida de los cuidadores: el sueño.

“Mi madre me tiene de los nervios… No me deja dormir de noche, se levanta, grita, quiere salir de casa, deambula todo el tiempo y no para de hablar…”

Los anteriores comentarios son muy comunes en cuidadores de personas con demencia. Es muy frecuente entre los cuidadores y cuidadoras las dificultades que tienen al querer conciliar el sueño debido a que su familiar presenta dificultades para dormir o desarrolla conductas inadecuadas durante las horas nocturnas.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que las personas mayores, de por sí, ya tienen dificultades para dormir o duermen menos horas. Si sumamos el hecho de que muchas enfermedades o tipos de demencia vienen acompañadas de trastornos del sueño debido a su influencia en el deterioro del cerebro, muy probablemente tendremos que enfrentar problemas del sueño en la persona que estamos cuidando, que posiblemente terminarán por afectarnos.

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¡SONRÍE! La importancia del buen humor ante el estrés.

Claro, nos dirás que “a veces es imposible” sonreír. Te entendemos perfectamente. Sin duda es muy difícil encontrarse de buen humor o tener una actitud positiva cuando debemos enfrentarnos a problemas o situaciones complicadas que debemos asumir como es el cuidar de una persona con graves problemas de dependencia, enfermedades degenerativas o demencias.

Sin embargo, es fundamental incorporar en nuestras estrategias de afrontamiento, tener una buena actitud e incluso aprender a reírnos tanto de la situación, de nosotros mismos, de los problemas y de las situaciones complicadas y que, en la mayoría de los casos, no podemos cambiar.

¿De qué me voy a reír si mi padre o mi madre están padeciendo una enfermedad degenerativa como el Alzheimer?

Con este artículo no queremos decir que nos tomemos a la ligera o como un “chiste” la enfermedad, los problemas de dependencia o las circunstancias que debemos afrontar, porque además es imposible hacerlo. Lo que queremos es animarte a intentar desarrollar una actitud psicológica más beneficiosa para ti y que te ayude a sobrellevar mejor una durísima situación.

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¿QUÉ LE PASA A MI ABUELO?

Cuando uno de los miembros de la familia sufre de algún tipo de enfermedad degenerativa o crónica que le lleva a estados de dependencia más o menos importantes, surge la pregunta de cómo explicarlo a los más pequeños. ¿Os ha pasado alguna vez? Probablemente, si tenéis niños en casa, os ha podido surgir esta inquietud. En este artículo queremos ayudaros y orientaros en el manejo de esta situación.

Normalmente, los niños pequeños perciben que “algo no va bien” y expresan abiertamente que el abuelo o la abuela se comporta de manera extraña.

En la mayoría de familias la relación entre nietos y abuelos suelen ser estables, comprensivas, fuertes y muy cariñosas. Muchas veces los niños, sobre todo los más pequeños, suelen percibir al abuelo como un igual con el que pueden llevar a cabo actividades divertidas. Es decir, no asocian el envejecimiento y sus consecuencias negativas con sus abuelos.

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Navidades para los cuidadores

Una pregunta frecuente entre los cuidadores de personas con dependencia, sobre todo para los que cuidan a personas con demencias como el Alzheimer, es cómo abordar las épocas navideñas sin que sea un problema tanto para el enfermo como para el resto de la familia.

Desafortunadamente, la celebración de la fiesta de Navidad puede venir acompañada de momentos difíciles y dolorosos. La persona con demencia se puede sentir desorientada ante situaciones que no son normales durante el resto del año y para los familiares puede resultar difícil emocionalmente al tener que recordar cómo era la vida antes de la enfermedad.

Normalmente durante la Navidad, suele haber mayor número de encuentros sociales, salidas a lugares poco frecuentados, modificación de la dieta e incluso mayor cantidad de ruido, lo que puede generar sensaciones de desorientación y ansiedad en la persona que padece la enfermedad.

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5 razones por las que nos beneficia “aceptar”

Sí, sabemos que es muy difícil aceptar muchas de las situaciones que nos ocurren en nuestra vida. De hecho, cuando somos cuidadores, “aceptar” la enfermedad de nuestro ser querido es una de las cosas más complicadas de poder llevar a cabo; sin embargo, aceptar lo que está ocurriendo nos dará más energía para afrontar lo que nos está sucediendo y no podemos cambiar. 

En muchas ocasiones en la vida surgen hechos contra los que no podemos hacer nada: enfermedades, fallecimientos, accidentes, problemas económicos o laborales, y muchas otras cosas que escapan a nuestro control. Querer controlar todas estas vicisitudes nos va a producir un gran desgaste emocional que repercutirá en nuestro bienestar, dejándonos sin energía, provocando que tengamos menos recursos para afrontar lo que tenemos delante. Cuando negamos lo que ocurre, o cuando queremos luchar contra lo que no podemos controlar, nuestra mente se llena de pensamientos negativos que hacen que no veamos las estrategias para conseguir adaptarnos a lo que está pasando y encontrar las respuestas para lograr superarnos y reconducir la situación de la mejor manera posible.    

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Mi padre se ha vuelto agresivo… ¿Y ahora qué puedo hacer?

Conductas agresivas y cómo afrontarlas

Una de las inquietudes más frecuentes que comentáis las personas cuidadoras es la que se refiere a los comportamientos agresivos de los familiares que estáis cuidando y la mejor forma de responder ante este tipo de situaciones.

“Mi padre se ha puesto a gritar… Me quiere pegar cuando me acerco a él, me aparta cuanto quiero abrazarlo…”, son frases comunes que escuchamos de los cuidadores y que terminan provocando sentimientos de frustración y tristeza.

Lo primero que debemos saber es que los comportamientos de agresividad en personas que padecen algún grado de demencia como el Alzheimer pueden aparecer de un momento a otro y que hasta el momento no se ha podido determinar las causas reales por la que aparecen estas conductas o cuáles son los factores detonantes relacionados con ellas. Afortunadamente no son comportamientos frecuentes ni tampoco se observan en todas las personas. Es decir, por lo que pase al padre de una amiga no tiene por qué ocurrirle a tu familiar.

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“Cuido a mi hijo y deseo mantener nuestra calidad de vida”

Normalmente cuando hablamos de cuidadores pensamos en personas adultas cuidando de otras personas adultas o ancianos: personas mayores con algún tipo de enfermedad mental o demencias, personas con Alzheimer o adultos que conviven con algún otro tipo de enfermedad crónica o degenerativa como la ELA o el Parkinson. En cierto modo ocurre porque psicológica y emocionalmente es lo más aceptado; es decir, mentalmente estamos predispuestos a asumir que debemos cuidar a nuestros padres mayores, a un familiar con cierta edad, pero estamos menos preparados psicológicamente para afrontar una situación de cuidado de nuestros propios hijos con una enfermedad crónica y/o incapacitante.

Cuidando a nuestros hijos…

Los padres deben ir superando poco a poco las fases que deben afrontar según la enfermedad de su hijo: diagnóstico, hospitalización, tratamiento, deterioro físico, etc. que determinará, en última instancia, una reestructuración familiar y por supuesto un ajuste psicológico y emocional.cuidar hijos

Por otro lado, desafortunadamente, el sistema socio sanitario sigue centrando el mayor número de ingresos y esfuerzos económicos y humanos en atender las necesidades del paciente crónico y menos en el familiar cuidador, en este caso, hacia los  padres y las madres que diariamente deben volcar sus esfuerzos y recursos en mantener un adecuado nivel de calidad de vida de sus hijos y del conjunto familiar.  Aunque es evidente que se les involucra dentro de los protocolos de atención al menor y se les otorga un rol importante en el desarrollo de la enfermedad de su hijo o hija, también es evidente, en ocasiones, el escaso apoyo profesional que reciben ante el infinito número de reacciones emocionales que deben afrontar durante su actividad como cuidadores.

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“BOTIQUIN” DE PRIMEROS AUXILIOS EMOCIONALES

Me imagino que en casa tienes un pequeño botiquín de primeros auxilios para los accidentes domésticos… Hoy te hablamos de otro “botiquín”, uno que te vendrá bien tener a mano para esos momentos en los que te “tirarías de los pelos”. ¡Vamos a ello!

UN BOTIQUIN EMOCIONAL

Las situaciones difíciles que nos generan crisis emocionales hacen parte de la vida de todas las personas. Es posible que nos hagan mella e incluso pueden dejar cicatrices en nuestras estructuras emocionales. La forma de responder ante ellas, la movilización de nuestros propios recursos y nuestro control emocional hará que logremos superar la “crisis” de la mejor manera.

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DÍA INTERNACIONAL DE LA ELA….¿y los cuidadores?

Hace unos días fue el día internacional de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), y no queríamos dejar pasar la oportunidad de recordar no solo a los pacientes que la sufren sino también a sus cuidadores.

Para los que no estéis demasiado familiarizados con este trastorno, y de manera general, la ELA es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular, que se origina por el deterioro y muerte de las células del sistema nervioso llamadas motoneuronas. Como consecuencia de la muerte de estas células, se provoca una parálisis progresiva de los músculos que, en estados avanzados, provocan la muerte. 

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“ME SIENTO CULPABLE”….¿EN REALIDAD SOY TAN MALO?

la culpa del cuidador

Si eres un cuidador o cuidadora probablemente lo que te voy a contar aquí te resulte familiar.

Los sentimientos de culpa suelen aparecer con bastante frecuencia en las personas cuidadoras.  Sin embargo, surgen por motivos diferentes:  dependen del tiempo que se lleve cuidando, la forma de tomar las decisiones, los cambios de vida que haya tenido que adoptar el cuidador, la relación emocional establecida, la personalidad del cuidador, el estado mental de la persona a quien se cuida, etc.

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¡AYUDA! 7 signos de estar en la “cuerda floja”

“Yo puedo con esto”, “es lo que me ha tocado”, “la vida es así de dura”… ¿Cuántas otras expresiones habrás utilizado o habrás escuchado parecidas? Sin embargo, los cuidadores actuales y los que lo seremos en un futuro, con mucha probabilidad, solemos pensar “que es lo que hay”. Pero esto no tiene porque ser así… ¡Ni mucho menos!

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