manos que cuidan

Queridos/as cuidadores/as,

Hoy, 21 de septiembre, celebramos el Día Internacional del Alzheimer. Un día que debería ser cada día. Todos: sociedad, profesionales de todos los ámbitos, administraciones públicas y políticas deberíamos aunar esfuerzos para que tanto los enfermos como sus familias no perdáis calidad de vida a causa de una enfermedad que no habéis elegido… Es un invitado sin invitar, de los que no se marchan por mucho que uno le abra la puerta… Por tanto, tenemos que convivir con él de la mejor forma posible, aceptando la realidad y preparándonos lo antes y lo mejor posible para que la convivencia no sea un huracán que todo lo arrase.

El día que supe lo que era el Alzheimer.

Sí, en muchas partes he leído que sólo los que son o han sido cuidadores saben lo que realmente significa serlo. Los profesionales solo podemos intuir el dolor e intentar proponeros las herramientas que conocemos para las situaciones que pueden llegar, con el fin de que no perdáis calidad de vida.

Recuerdo la primera vez que tuve contacto con una persona con Alzheimer. Fue en mis primeras prácticas dentro de los estudios de terapia ocupacional. Recuerdo muy intensamente aquellas escasas dos horas… Compartí merienda con un grupo de enfermas. La mujer de la que me tenía que ocupar yo estaba tan enferma que ya no reconocía ni el plato ni la taza… Lamía la leche que le caía en el plato, o mordía la cuchara para comérsela. Estaba tan deteriorada que tardé casi quince minutos en acompañarla desde el salón a la sala de terapia. La profesora me debió ver tan pálida y temblorosa que me pidió que saliera de la sala un rato para recomponerme.

De ese día hace ahora unos 22 años. Desde que acabe la carrera prácticamente no he dejado de trabajar con personas con Alzheimer y otras demencias, y en muchas oportunidades he tenido la ocasión de trabajar con sus familias que buscaban apoyo y consejo.

Asesorar a las familias.

Todos, en menor o mayor medida, debemos bregar con problemas a lo largo de nuestra vida de menor o mayor envergadura. Nadie nos enseña a manejar nuestras emociones; simplemente afrontamos lo que nos llega e intentamos “tirar para delante” de la mejor forma posible, dejando que el tiempo pase, que las cosas se solucionen, y se curen las cicatrices.

Sin embargo, ser conscientes de que podemos tener en casa una problemática que nos va a hacer poner sobre la mesa nuestras herramientas emocionales para prevenir situaciones más difíciles de manejar, nos va ayudar a mantener nuestra calidad de vida y de la persona a la que cuidamos. No esperes a caer enfermo para cuidarte.

El día del cuidador/a.

Hoy también debe ser el día del cuidador y de la cuidadora, sin olvidar a los ex-cuidadores. Ojalá llegue el momento en que no sea necesario este día; que por fin los intereses económicos no sean más importantes que los intereses de las personas, y se investigue cada vez más sobre este tipo de enfermedades para encontrar una cura. Nosotros tenemos la esperanza de que nuestra generación sea testigo de estos avances y que los hijos y los hijos de nuestros hijos no padezcan Alzheimer.

Hasta entonces… Estamos a vuestro lado.

Un abrazo, cuidador@s.

María Requena. Terapeuta Ocupacional.