Positivo cuidadores

Si estás leyendo esto es porque eres un cuidador/a y sabes, perfectamente, lo duro que puede ser cuidar de una persona dependiente. Hemos hablado en otros artículos de las consecuencias negativas y cómo combatirlas.

La mayor parte de la información sobre los efectos del cuidado sobre el cuidador hablan de la parte negativa. En esta ocasión… ¿qué te parece si charlamos de los aspectos positivos de la labor del cuidador? De esta forma podremos tener estas ideas en la cabeza para los momentos de mayor ansiedad o estrés y poder darnos cuenta de todo lo que aportamos y de lo nos aporta cuidar a nuestro familiar. ¡Vamos a ello!

  1. CUIDAR A UN FAMILIAR ES UN PRIVILEGIO QUE NO TODO EL MUNDO TIENE.

Seguro que en muchas ocasiones no vemos esta situación como un privilegio, pero para los que están lejos de sus familias no tener la posibilidad de estar al lado de sus padres, abuelos u otros seres queridos dependientes, y no poder brindarles su ayuda puede quedar en la conciencia de forma permanente.

Cuando cuidamos, por ejemplo, a nuestros padres, en la mayoría de los casos les estamos devolviendo, de alguna manera, todo lo que ellos han hecho por nosotros. Podemos recordar cómo nos cuidaron de niños, cómo lucharon por nosotros, …

Las personas que no pueden (por circunstancias geográficas, laborales, personales, etc.) cuidar a sus familiares, en ocasiones, se sienten mal y un sentimiento de culpabilidad les acompaña en su vida.

Disfruta de la posibilidad que tienes, muchos no pueden acompañar a sus familiares en sus últimos momentos, y puede constituir una fuente de tristeza importante.

  1. NOS SENTIMOS ÚTILES Y SATISFECHOS.

De hecho existen muchos estudios que inciden en la importancia de realizar labores por los demás para sentirse mejor con ellos mismos. Incluso, cuando estamos pasando por un proceso depresivo, se nos recomienda dedicar parte de nuestro tiempo a realizar tareas de voluntariado con el fin de sentirnos mejor. Yo lo he probado en mis propias carnes.

Por ello, es importante recordar lo que estamos haciendo por la persona a la que cuidamos, somos muy útiles, incluso imprescindibles para ella. Es una labor en la que damos sin pedir nada a cambio. Es un acto de amor y de bondad infinitos. La persona a la que cuidas mantiene su calidad de vida gracias a ti, no lo olvides.

  1. APRENDEMOS NUEVAS DESTREZAS Y HABILIDADES.

Desde luego que una vez finalizado el proceso de cuidar a una persona, no seremos la misma persona que una vez se convirtió en cuidador/a. Pero como decimos, no sólo debemos quedarnos con lo malo, hay muchas cosas buenas, y una de ellas es que habremos adquirido muchas habilidades que antes no teníamos. Es un excelente punto positivo. Seguro que antes no sabías que eres capaz de asear, dar de comer, cambiar pañales, etc. a otra persona. ¡Pero lo estás haciendo! ¡Te estás superando!


  1. APRENDEMOS SOBRE NOSOTROS MISMOS.

A veces, cuando hacemos cosas que no nos habíamos planteado realizar, o que nunca pensamos que nos iban a ocurrir a nosotros descubrimos aspectos propios que desconocíamos hasta el momento: nuestra capacidad de comprensión, de resiliencia (capacidad de sobreponerse a los problemas), de empatía, nuestra infinita paciencia, nuestra capacidad para enfrentar obstáculos y superarlos.

Seguro que si reflexionas sobre esto puedes descubrir muchas cosas que antes no sabías de ti mism@ y de todo lo que eres capaz de hacer y que puedes aplicar a otras facetas de tu vida.

  1. PUEDE DAR UN SENTIDO A NUESTRAS VIDAS.

Como decíamos antes, ayudar a los demás, cuidar a un familiar, puede ofrecernos un sentido y un objetivo en nuestra existencia. Pensar que hay una persona que depende de nuestros cuidados hace que sintamos que nuestra vida tiene un porqué, un “algo” por el que luchar.

No lo olvides cuando te sientas desfallecer. Aunque tu familiar no pueda expresarlo, estoy segura de que agradece tus cuidados por encima de todo.

  1. EL SENTIDO DE LA MISIÓN CUMPLIDA TRAS EL FALLECIMIENTO.

Muchos cuidadores nos comentan su satisfacción ante “el deber cumplido” una vez que la persona ha fallecido: “La he cuidado lo mejor que he podido”, “He estado con él hasta el último momento”, “Ha fallecido rodeado de sus seres queridos”, son frases que muchas veces escuchamos.

Una vez que nuestro familiar fallece sentimos un vacío muy importante; gestionarlo con pensamientos como este nos ayudará a afrontar el duelo. Recuerda que has cuidado a tu familiar con todos tus recursos, que has estado a su lado en esta etapa de su vida, que incluso le has acompañado cuando se despedía de este mundo. Como decíamos al principio, muchas personas no pueden estar cerca de su familiar en momentos así y representa una carga emocional de por vida.

  1. NUESTRO PAPEL COMO EJEMPLO ANTE LOS DEMÁS.

Por último, este aspecto me parece muy importante. Los cuidadores y cuidadoras dejamos un legado a nuestros descendientes. Somos un ejemplo ante los demás, aunque, por desgracia la sociedad no siempre lo reconozca. Creo que en un mundo como el nuestro, no siempre tan solidario como debería, muy individualista, arrastrado por un capitalismo en donde lo único que parece importante es consumir, que haya personas que dedican su vida a los demás es una labor que debe ser reconocida.

Debemos hacer que nuestra labor tanto profesional como no profesional sea escuchada y reconocida por la sociedad, porque somos un ejemplo… ERES UN EJEMPLO de bondad, amor, altruismo. Tenlo siempre en mente. La sociedad sin cuidadores no podría funcionar…

Espero que estos aspectos positivos del cuidado te ayuden durante tu día a día, recuérdalos y haz que te hagan crecer como persona. Es cierto que muchas veces no somos capaces de darnos cuenta de todo ello y que necesitamos ayuda para gestionar nuestras emociones y reconocer “la parte buena” de cuidar, recuerda que en Paracuidadores con su asesoría psicológica puede ayudarte a ello.

María Requena.

Terapeuta Ocupacional Paracuidadores.